La actividad, se llevó a cabo este 20 de agosto, en el Teatro Nacional de San Salvador, donde se proyectó el documental “Nuestro derecho a cantar”, de Carolina Fuentes, que mostraba imágenes de la muerte de Monseñor Romero, así como de los conflictos y masacres que se vivieron en la guerra civil de los años ochenta, además de relatos de quienes conocieron y compartieron con el obispo mártir y el padre Rutilio Grande.

“Celebrar cien años del nacimiento de un hombre que fue asesinado por proteger a su pueblo, amparándose en su prédica en defensa de los derechos humanos y denunciando en sus homilías dominicales las injusticias que se cometían contra los campesinos, es un merecido homenaje para un mártir que manifestó en público su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de nuestro país, en el preámbulo de la guerra civil de los años ochenta”, manifestó la secretaria de Cultura de la Presidencia, en el desarrollo de la jornada cultural “De Rutilio a Romero”.

La actividad, se llevó a cabo este 20 de agosto, en el Teatro Nacional de San Salvador, donde se proyectó el documental “Nuestro derecho a cantar”, de Carolina Fuentes, que mostraba imágenes de la muerte de Monseñor Romero, así como de los conflictos y masacres que se vivieron en la guerra civil de los años ochenta, además de relatos de quienes conocieron y compartieron con el obispo mártir y el padre Rutilio Grande.

“Estar aquí es un sueño que quería hacer realidad. Quería presentar el documental y que estuvieran los grupos, los representantes de todas estas experiencias, los compositores. Estoy tan emocionada, porque están muchos de ellos con nosotros en esta tarde y qué mejor acto que los cien años del natalicio de nuestro mártir, beato Monseñor Óscar Arnulfo Romero”, expresó la autora del audiovisual.

Asimismo, Fuentes aseveró: “Espero haber hecho honor con la música y el canto al significado universal que tienen estas dos figuras nuestras y agradezco la presencia de los responsables de las imágenes del documental, un gran grupo de productores salvadoreños que me acompañaron por varios años en la documentación”.

Por su parte, la secretaria de Cultura recordó la frase de Monseñor Romero “Si me matan resucitare en el pueblo salvadoreño”, sobre la cual dijo: “La más certera, porque Romero vive en el corazón del pueblo salvadoreño, en cada hombre y mujer, joven, niños y niñas que conocen y se reconocen en él y su trabajo, como defensor de los desprotegidos, y que se unen a su labor por la justicia social, como luz que nos enseña reconocerlo en la grandeza de nuestro pueblo”.

De igual manera, el vicerrector de Proyección Social de la UCA, Omar Serrano, manifestó que cuando los sectores más poderosos del país brindaron por la muerte de Monseñor Romero, cuando muchos silenciaron y olvidaron la figura del mártir, durante y después de la guerra, fueron el arte, la música, la poesía y el cine que mantuvieron viva la memoria del obispo mártir. “Gracias al arte, en gran medida, la voz y el legado de Monseñor Romero está presente cien años después de su nacimiento”, puntualizó.

Como parte de la jornada cultural, que también realzó la figura de otro mártir de la iglesia, Rutilio Grande, por su relevancia en la vida del beato Romero y por el gran legado que su trabajo eclesial heredó a los salvadoreños, el público disfrutó de la variada música dedicada a ellos.

En el concierto “Cantando unidos”, participaron los grupos Son 3/4, Cutumay Güinama, Las Musas, Sebastián Torogoz, integrantes y exintegrantes del grupo Yolocamba I Ta, Carlos Pacheco —de La Cayetana—, Romeo Reyes y Carlos Serpas, entre otros.

Para este día, 21 de agosto, se desarrollará la conferencia “La esperanza cristiana en Rutilio y Romero”, en la parroquia Jesucristo Liberador, a las 6 de la tarde. Los ponentes serán los sacerdotes jesuitas José María Tojeira, director del IDHUCA, y Rodolfo Cardenal, director del Centro Monseñor Romero. Asimismo, los asistentes disfrutaran de la exposición itinerante “De Rutilio a Romero”, con imágenes inéditas que plasman la vida del sacerdote Rutilio Grande y Monseñor Romero.

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